miércoles, 9 de mayo de 2018

El desaire con tintes de modernidad

Clásico, crees estas sosteniendo una charla con otra persona, pero algo te hace sospechar que no está del todo involucrada con lo que le estás diciendo: apenas te responde, y si lo hace no conecta del todo con el hilo de la charla, su mirada parece orientada al infinito... y de repente ¡Zaz! toma su teléfono celular y termina por desviar completamente la atención hacia otros interlocutores, sea a modo de charla en el momento mediante mensajes o simplemente buscando algo más interesante que lo que tu como interlocutor inmediato puede ofrecerle.

Un neologismo para nombrar esta actitud es: phubbing, contracción de las palabras: phone (teléfono) y snubbing (desaire, desprecio), algo así como "teledesaire", "movildesaire", "celudesaire" o cualquier combinación popular en español que rivalice con esta palabra inglesa. Aunque hasta ahora las propuestas en castellano han sido infructuosas, pues poco pueden hacer las combinaciones de "acoso" + el tipo según el contexto: educativo o laboral, frente a las simples y distintivas: mobbing y bullying.

El caso es que aunque puede parecer una conducta de lo más inocente e inofensiva, en la vida diaria puede estar causando estragos en las relaciones familiares, amorosas y de amistad. Porque si bien es cierto que esta conducta puede estar motivada en algunos casos porque se trata de asuntos que no pueden postergarse al tiempo que hablan frente a frente con otra persona, al final quien es receptor de esta conducta desconoce esas razones y  puede sentirse olímpicamente ignorado, algo que pudiera evitarse si quien atiende su teléfono celular hace la aclaración pertinente y pide pausa para continuar o definitivamente le pide continuar en otro momento la charla.

Caso muy contrario si dicha conducta fuese común, peor aún que fuese común de forma distintiva con una sola persona y con las demás no, porque sería una forma eufemística de decir "paso de ti", si por el contrario fuese común con todas las personas, una de dos: o se trata de un rasgo de personalidad antisocial o estamos frente a un caso de adicción al celular. Quizás ambos casos pueden llegar a no ser extremos, y bastaría con sensibilizar al "snubber" o "teledesairador" haciéndole ver que podemos perder por completo el interés en comunicarnos con él/ella.... ni siquiera por teléfono.